La atención al público en Venezuela

Antes que nada, a todas las personas que se ofenderán de seguro con este pequeño artículo, les recordamos que el propósito de muchas cosas chocantes es despertar la consciencia colectiva acerca de muchas cosas negativas que existen en nuestra sociedad. Sin embargo el mío al escribir esto es pasar mi tarde de sábado y quizá si tengo suerte, molestar aleatoriamente a quien se sienta aludido. Es así de simple.

Muchas veces en medio de un mall caminando, se me ha ocurrido la genial idea de entrar a una tienda. Lo que pasa después es la razón por la que mi chica me llama Sheldon a veces. Hay un trecho largo de la teoría de lo que debería ocurrir en la realidad en si, porque realmente, la encargada de una tienda debería, por definición, tener algún tipo de interés en meterte por los ojos todo lo que tiene allí para que gastes tu cochino dinero en cosas que quizá ni siquiera necesites. Pero la realidad, “la realidad es profundamente devastadora”.

Muchas veces he pensado que la economía de este país esta tan decididamente jodida por la oposición de reglas en el comercio general. Explicare despacio. Si tu vas a un mercado de buhoneros porque quieres, turistear con tus Ray Ban de mentira y tu cara de “yo no soy de aquí” o porque probablemente necesites, no se, un jean y te dijeron que alla es mas barato; al pasar por cada uno de los puestos, los tipos van a salir en plan de “pasa por aca caballero tengo los levis originales” y si no te avispas, te meten pal’ puesto, consiguen tu talla, te lo venden y te sacan los reales sin que te des cuenta. En en el mercado de las playitas en Maracaibo son unos ninjas en eso. Ellos no tienen ningún entrenamiento para esto, esta en su genética. Es invasiva, es agresiva y casi hipnótica la cosa. Los tipos te van a convencer de que ese es el pantalón perfecto científicamente hecho para ti. A ti realmente no te va a importar si el bendito “blujin” es americano, panameño, colombiano o hecho en Cubiro, te fuiste convencido de gastaste demasiado bien tus reales y nadie podrá con eso. Por otro lado…

Para ser empleado de una tienda en un centro comercial, uno de los requisitos claves (al igual que para entrar a trabajar en el banco provincial) es ser básicamente un inútil, inmoral, ausente y sobre todo muy indiferente con la gente. Dependiendo de la clase de tienda, del concepto de la misma y del estatus que represente estar en ella, todo será peor.

Asi por ejemplo, visitar una tienda de ropa femenina en cualquier Sambil podría representar, para una mujer venezolana clásica a la que quizá le sobren un par de kilos por aquí o por allá pero esta “chévere”, todo un ataque a su autoestima y a su capacidad de pensar que su dinero puede comprar lo que a ella le de la gana. Ella entra a la tienda tratando de ser altiva pero indiferente, saben… para que no le caigan encima, pero nadie le para, se fija en alguna prenda, se la imagina puesta y cometerá el grave error de preguntar su valor o la disponibilidad en su talla. Repito, Grave error. La encargada en cuestión, que normalmente es una chama de unos 18 años, vestida con ropa de la misma tienda que le descuentan de su quincena, con uñas que harían sentir a Wolverine en peligro,  levantara la mirada con fastidio como si hubiesen interrumpido su rutina de meditación trascendental, la mirara de pies a cabeza y sin siquiera consultar algo, abrirá la boca masticando chicle odiosamente y  dirá “solo vino en esa talla” y seguirá mirando su facebook ignorándola totalmente, lo cual traduce en “estas gorda, no sueñes”. Desde ahí, el protocolo se basa en que la persona, ya molesta, no sabrá si preguntar por algo mas o largarse a Traki donde probablemente la traten mejor.  Como ya lo explique, esto varia un poco según el tipo de tienda en cuestión. Asi por ejemplo si alguien entra a Zara y no es gay o se mete Heroína, será totalmente pateado por los empleados glam de la tienda y nunca jamás encontrara nada de su talla, porque de todos modos, afrontemos el hecho de que Zara es para gays, jevas existenciales o aspirantes a artistas que quieren usar zapatos de goma de patente y ropa “diferente” por decirlo de una forma. Además por los clavos de Cristo, venden bufandas. Lo mismo ocurre si entras a una tienda skate pequeña o mediana, el chamo que atiende con cara de enrratonado te mirara en plan de “soy demasiado cool, tu no” ,mientras escucha Cypress Hill y básicamente nada de lo que quieras te servirá o será excesivamente caro. Lo cual por supuesto, ya el tenia previsto.

Una vez recuerdo que entre a un local muy pequeño en un centro comercial en Valencia a preguntar por una camisa para una fiesta de fin de año de mi trabajo, se escuchaba Kenny G en el fondo (totalmente mal augurio), la dueña con cara de extranjera  se esforzó realmente mucho en NO notar mi presencia, siendo yo el único ser vivo dentro de la tienda, me miro con compasión y me dijo que costaba 4000 bolivarianos de los fuertes con una sonrisa en su cara. Sentí por un momento que había caído en una del video loco o algo así. Quise preguntar el porque, pero al cabo de unos minutos revisando, entendí que la señora tenia esa tienda por joder. Ella sabe que nadie le va a comprar nada, ella solo quiere pasar el tiempo y justificar el no hacer nada en su casa ni tener tiempo para el marido porque, en serio, ella tiene un negocio.

Las franquicias son una parte importante en este fenómeno. Porque es un hecho demostrado que existen muchas en donde parte de la política de atención al publico se basa en NO ATENDER A NADIE. Un ejemplo de ello son las tiendas Tenis, donde mientras las chamas conversan entre ellas acerca de anoche, de hoy en la noche, de la foto que publico alguien o de la moral dudosa de alguna pana; tu tienes que jorungarte toda la tienda, buscar tu talla y si tienes suerte consiguiendo algo, jalarle bolas a alguien para llegar al paso final en la compra. Lo cual por lo general nunca ocurre porque la gente siempre se va antes. Sin embargo, gracias al señor, existen excepciones interesantes. Por ejemplo las tiendas pequeñas de ropa plus insertas discretamente dentro de los centros comerciales. Allí, si a una mujer de 20, 30, 60 años que le sobran dos kilos, dos gramos, o parece una nevera se aparece, la van a tratar como una reina, le van a dar café, te, la empleada le va a servir de psicóloga o astrologa incluso mientras se prueba cuanta cosa encuentra en la tienda sin JAMAS, pero jamás demostrarle fastidio. Eso es gente que esta clara en lo que hace, eso es manejar un negocio.

Esa es la clave del comercio desde que el diablo existe. Es un juego psicológico, es un arte. Convencer a una persona de que algo le sirve, le luce y es absolutamente necesario para su éxito en la vida así vaya a hacer el ridículo. Poco importa el objeto, poco importa el precio, lo importante es que uno sienta que el dinero que con tanto esfuerzo te ha costado tener para despilfarrar te compre un poco de estatus, te distraiga por un momento de tu relamida y terriblemente aburrida realidad. Son tus reales, si te quieres comprar algo realmente ridículo porque piensas que será cool y nadie mas se lo pondrá, ellos deberían apoyarte o no lo vendan.

En la próxima entrega: “el Síndrome Farmatodo”

Comegalletas.

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3 responses to “La atención al público en Venezuela

  • Hilary Tarazona

    Hola*-*
    me encanto y me encanta la pag, sigue asi♥

  • XXL

    TOTAL Y BRUTALMENTE CIERTO!!! Me encantó…! Por eso yo DECIDÍ ir a comprar en las tiendas de tallas plus a ir a una normal… Más don de gente tienen las chicas que atienden esas tiendas! Además, hay cada prenda!!

    Y así nadie me restriega en la cara “hey tu gorda, aquí no consigues ropa” esos tristes y miserables días se acabaron para mi… ❤

  • Rooney P.

    Esto es completamente cierto, sin embargo creo que se debe más a una condición natural de los jóvenes actuales, que dicho sea de paso son los únicos que aceptan esos empleos, super explotados y mal pagados, claro porque no tienen responsabilidad y si mucha necesidad, esta jubventúd no demuestra ningún interés en enteder lo que significa el respeto, atención, y todo lo necesario para desempeñar el roll de vendedor! Mientra en los comercios informales te atiende el dueño de la mercancía, en esas tiendas, te atiende un muchacho súbpagado y con ninguna aspiración ni en la vida ni en el trabajo! Para que atender bien su igual me pagan! Es el pensamiento normal de cualquiera de estos muchachos!

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